Linda Pasqualino

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Psychology Clinic
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    Resources for Spanish-Speakers

    Inmigrantes latino-americanos/as en los EE.UU.:
    Guía básica a su salud emocional y psicológica


    by
    Yolanda Hernandez-Albujar, Ph.D. (Sociology Department, University of Pittsburgh)
    Marco Gemignani, Ph.D. (Psychology Department, Duquesne University)

    Introducción
    Según el último Censo , los EEUU tiene 308.7 millones de habitantes de los cuales aproximadamente unos 40 millones son inmigrantes procedentes de todo el mundo. En total, 50.5 millones de personas que viven en este país son de origen Latino o Hispánico lo que significa que, comparado con el anterior censo del 2000, este grupo en particular creció en un 43%. Ser Latino/a no significa ser inmigrante. Muchos de los latinos/as que aparecen en los datos del censo son Latinos/as de segunda, tercera, o incluso 4 generación. Se calcula que los inmigrantes procedentes de Latinoamérica son unos 21.2 millones.
    Las razones por las que la gente decide emigrar de Latinoamérica hacia otros países varían mucho. Aunque en muchas ocasiones el deseo de una mejora económica para la familia aparece como el motivo principal, la inmigración también es una estrategia usada por aquellas personas que quieren aumentar sus perspectivas profesionales, que desean tener nuevas experiencias educativas, aprender otra lengua, o incluso que buscan un entorno político/cultural más apto a su estilo de vida. Otras veces los emigrantes quieren salir de situaciones de riesgo, o de contextos que no consideran apropiados para el bienestar de personas cercanas, como sus hijos. En muchas ocasiones no hay una sola razón sino una combinación de varias situaciones económico-sociales y personales que motivan a la persona o a la familia a dejar su país de origen para probar fortuna en un país diverso. Independientemente de las razones por las que una persona decide emigrar, no cabe duda de que la mayoría de los emigrantes aspiran a mejorar su vida y la de los suyos. Es cierto que muchos lo consiguen, pero vivir a un país extranjero también implica una serie de sacrificios personales, y de cambios culturales que podrían llegar a poner en riesgo la salud mental, y emocional del inmigrante.
    En esta página de internet, el lector encontrará una guía básica a los problemas de salud mental más comunes entre los inmigrantes y algunas estrategias que pueden ayudar a superar dichas dificultades.

    Problemas Comunes entre Inmigrantes Latinos en EEUU
    La aculturación en una nueva sociedad y una nueva vida:
    La migración supone una situación de intensos cambios a muchos niveles. Varios factores personales y estructurales (externos a la persona) pueden influenciar el grado o facilidad con la que una persona se adapta al nuevo entorno social. Por ejemplo, una persona con disposición a ver el lado positivo de las cosas y con un fuerte apoyo del entorno familiar y de amistades podría enfrentar mejor las adversidades de la vida. Por el contrario, una persona que se siente sola y triste y que no tiene cerca una buena red social o familiar que la pueda apoyar en momentos difíciles puede caer más fácilmente en un ciclo negativo de tipo depresivo. Algunos de los problemas más comunes que el inmigrante puede encontrar en su proceso de adaptación son los siguientes:


    Choque Cultural
    El choque cultural se refiere a la dificultad de entender, aceptar y procesar muchas de las diferencias culturales que el inmigrante encuentra al llegar a un país extranjero, sobretodo si llega a una sociedad completamente diversa a la suya. Aunque a simple vista estas diferencias culturales pueden parecer poco significativas si analizadas una por una, cuando se suman pueden convertirse en una fuente de agobio importante para la persona que las sufre. En este caso, el inmigrante se encuentra confundido y le cuesta distinguir aquellos comportamientos que son adecuados/aceptados de los que no lo son. Como consecuencia de la desorientación social y cultural, el inmigrante siente malestar, falta de adaptación e incluso una sensación de rechazo social.
    Es importante resaltar que casi todos los inmigrantes sufren en mayor o menor medida algún tipo de choque cultural. Se podría considerar incluso como una parte necesaria del proceso de adaptación e integración al nuevo entorno, ya sea de tipo:
    • Físico: el paisaje, la luz y los colores, la arquitectura de la ciudad, las distancias, el tráfico, el uso diverso de los transportes públicos, el clima.
    • Cultural: El cambio de alimentación, la música, las festividades (diferentes días festivos y diferentes formas de celebrarlos), la heterogénea presencia de instituciones como la iglesia (en especial la católica para los inmigrantes latinoamericanos) y las fuerzas del orden, la dificultad de entender o encontrar sentido a comportamientos y valores que son importantes para la gente local.
    • Emocional/social: La forma en que las personas se relacionan entre ellas, en general, la organización de los espacios públicos, la falta de un centro como la plaza mayor, las costumbres y escala de valores.
    El choque cultural, aunque vivido por casi todos los inmigrantes no se tiene que tomar a la ligera, ya que en algunos casos puede desembocar en fuertes actitudes y sentimientos de rechazo:
    • Por un lado rechazo y resistencia de la persona hacia todo lo que representa la nueva cultura en la que está viviendo.
    • Y por otro lado, sentirse constantemente marginalizado y rechazado por los demás.
    En algunos casos, se puede también producir todo lo contrario, es decir, el inmigrante, sorprendido y feliz por todos los cambios que encuentra, desarrolla un sentimiento de rechazo o casi vergüenza por la sociedad de la que proviene, lo que le hace asimilarse a la nueva sociedad perdiendo su propia identidad cultural . A la larga, este rechazo por su cultura de origen también produce estados de ansiedad y aflicción.
    Las dos situaciones de rechazo, bien sea de la cultura de origen o de la cultura a la que se llega, dificultan los procesos de negociación y dialogo en los que el inmigrante aprende a conocer la cultura nueva y tomar de ella aquellos elementos que le hacen sentirse bien pero sin olvidar sus propios orígenes. Encontrar un balance entre las dos culturas es un elemento clave para garantizar una equilibrio emocional saludable y satisfactorio.

    Barreras lingüísticas
    La barrera lingüística tiene un papel¬¬¬ importante en el choque cultural de muchos inmigrantes. La gran mayoría de los inmigrantes procedentes de Latinoamérica se encuentran con el gran problema de la lengua. A menudo, la falta de conocimiento de la lengua inglesa produce estrés entre los inmigrantes, y se convierte en uno de los obstáculos más importantes con los que el inmigrante se encuentra en su integración cultural y éxito profesional.
    Aprender una lengua extranjera no es tarea fácil y requiere mucha paciencia, tiempo y dedicación. Aunque las nuevas generaciones de latinoamericanos aprenden el inglés básico en la escuela, este no es el caso general de las generaciones anteriores. Dominar la lengua inglesa es prioridad si se desea encontrar un trabajo, establecer una red social rica e integrarse de forma satisfactoria a la nueva cultura. Se tiene que tener en cuenta que la lengua no es sólo un instrumento de comunicación entre las personas, sino que además es el vehículo que facilita el conocimiento de los valores y tradiciones de este país.
    Los jóvenes y niños aprenden el inglés con facilidad ya que van a la escuela en inglés, pero para algunos adultos aprender el inglés se convierte en una tarea difícil. La falta de tiempo debido a los horarios de trabajo, o el miedo que provoca empezar a estudiar de adultos hace que muchos inmigrantes se bloqueen y piensen que nunca aprenderán inglés bien. Conseguir un dominio básico de la lengua ayuda a:
    • Mejorar la autoestima personal
    • Incrementar la independencia de la persona
    • Aumentar las posibilidades de encontrar trabajo
    • Alargar las variedad de trabajos que una persona puede desarrollar
    • Facilitar la comunicación con personas que sólo hablan inglés
    • Crear solidaridad con otros latinos que no hablan inglés
    • Integrarse más rápidamente y mejor en la cultura americana

    En la gran mayoría de ciudades americanas existen programas de aprendizaje de la lengua inglesa o ESL (English as Second Language). Estos servicios a veces son gratuitos: en muchos casos, los centros de ayuda al inmigrante y las bibliotecas y escuelas públicas proveen información detallada sobre cursos locales de ESL.

    Adaptarse a los cambios
    El doctor Joseba Achotegui diferencia cuatro etapas en el proceso de adaptación del inmigrante, o lo que él llama "duelo" del inmigrante :
    • Negación: la persona tiene dificultad en aceptar los cambios llegando incluso a negarlos.
    • Resistencia: El individuo entra en una etapa negativa de queja y frustración ante el esfuerzo que supone acomodarse a una nueva sociedad y cultura.
    • Aceptación: la persona empieza a entender que la inmigración conlleva el contacto directo e intense con otra realidad social.
    • Restitución: En esta etapa, el inmigrante encuentra un equilibrio entre la cultura de origen y la de acogida. Es capaz de discriminar y seleccionar aquellos aspectos de las dos culturas que más lo confortan.

    No hay una fórmula fija que cuantifique el tiempo en el que una persona llega a la cuarta etapa descrita por Achotegui consiguiendo así adaptarse a los cambios sociales y culturales que encuentra al cambiar de país, ni cuanto será el desgaste emocional que dicha adaptación implique. Dependerá de cada persona, de su facilidad o resistencia a adaptarse a los cambios que encuentra. Pero también dependerá de la estructura social que encuentre el inmigrante: del apoyo o rechazo que percibe por parte de la sociedad Americana local en la que se desea instalar. La combinación de éstos dos factores son muy importantes, a la hora de medir y entender los problemas que el inmigrante encuentra en su proceso migratorio. Pero hay otros cambios significativos en la vida del inmigrante que van más allá de los factores estrictamente individuales/personales y de los estructurales/sociales. En esta sección analizaremos algunos de esos cambios y de su influencia en el bienestar emocional y psicológico del inmigrante:

    Problemas relacionados a cambios sociales y familiares
    Separación familiar
    La separación familiar que muchos inmigrantes sufren cuando se trasladan a vivir a otro país es sin duda uno de los aspectos más tristes para muchos de ellos. Alejarse del entorno familiar y de los amigos puede ser un cambio drástico y duro, que deja a la persona muy vulnerable ante las nuevas situaciones. Para muchas personas inmigrar representa la primera vez que se alejan de la familia, y aunque en los EEUU tengan conocidos o familiares, éstos no pueden substituir la ausencia física de los seres queridos que se quedan atrás.
    Una de las separaciones que produce meas efectos negativos en el inmigrante es la separación entre padres/madres e hijos. Hay padres y madres que deciden venir a los EEUU dejando a sus hijos al cuidado, en muchos casos del otro progenitor (padre o madre.) En otras ocasiones, el progenitor que se marcha deja a sus hijos al cuidado de un familiar de confianza, en muchas ocasiones los abuelos. A veces, los padres y madres que se ven obligados a dar este paso desarrollan fuertes sentimientos de culpabilidad ya que se sienten responsables por no estar presentes en la educación de sus hijos y de perderse parte de su crecimiento. En el caso de las madres, por toda la carga social que ellas tienen como las cuidadoras principales de los niños, los sentimientos de culpabilidad y el juicio social al que están sometidas pueden ser mucho mayor que el de los padres, aunque existen numerosas excepciones. Padres y madres que se encuentra lejanos de sus familias intentan mantener contacto sobretodo telefónico, a veces casi a diario. Pero la distancia y el no saber que es lo que les ocurre a sus hijos en todo momento pueden crear ansiedad e incluso depresión. Aunque los padres y madres regresen a visitar a la familia, a veces encontrarse con hijos después de una larga ausencia es también un momento difícil y complicado. Los hijos han crecido y no se acuerdan bien de sus padres porque eran muy chicos cuando éstos se fueron o tienen una vaga memoria. Conocen a sus padres sobretodo por teléfono y se han acostumbrado a su ausencia. A veces los padres y madres vuelven y se encuentran a adolescentes que les reclaman su presencia más que regalos materiales o el dinero que le enviaron a lo largo de los años, y que les echan en cara haberles "abandonado." Se pueden crean entonces conflictos generacionales importantes que hacen que algunos padres se sientan aún más culpables por haber inmigrado.
    Otra separación que afecta mucho al inmigrante y de la que se habla menos es la separación de sus mayores, en particular padres y abuelos. Para algunos inmigrantes, ver envejecer a sus padres en la distancia sin poder atenderles resulta muy triste. Aunque los padres estén aún sanos o al cuidado de otros familiares, como hermanas o hermanos, la idea de perder a un padre o una madre en la distancia o no estar allí durante sus últimos años es otra fuerte de estrés para la persona que debe abandonar el hogar. En la cultura Latina, cuidar de los ancianos es tradicionalmente un deber y un honor y aunque la incorporación de la mujer al trabajo hace que cada vez más las familias tengan que recurrir a centros especializados para en el cuidado de ancianos, la norma general es que sea la familia la que se encarguen de ellos. Como la distancia no permite un cuidado directo, los inmigrantes a menudo colaboran económicamente al sustento de sus ancianos.
    Hay una tercera separación que también merece la pena ser remarcada y es la separación conyugal. En el caso de las parejas que se tienen que separar porque uno de los dos migra, bien sea la mujer, bien sea el hombre, el matrimonio pasa casi inevitablemente por momentos de tensión. Muchas veces la separación conyugal es de corta duración, porque la persona que migra lo hace de forma estacional o porque la que se queda atrás emprende también el viaje para reunirse con su pareja. Pero otras veces, en particular cuando hay hijos que se quedan al cuidado de uno de los cónyuges, la separación tiende a ser más larga, ya que la reunificación familiar es un poco meas complicada con niños. En los casos en que las parejas pasan separadas meses o incluso años ocurre un distanciamiento importante. A veces surgen problemas de celos o desconfianza, y la pareja entra en una fuerte crisis.

    Cambios generacionales y culturales. Ser padres en un país extranjero
    Las familias que viajan con los hijos a los EEUU no sufren problemas de separación tan contundentes al interno de la familia inmediata, pero experimentan una serie de cambios en la dinámica familiar que pueden romper al equilibrio existente y tradicional que tenían hasta ese momento . Aunque dichos cambios no tienen que ser negativos necesariamente, es cierto que los períodos de profunda transformación en una familia pueden ser percibidos como momentos de incertidumbre. Si a eso se une el estrés añadido de vivir en un entorno con cultura, lengua y costumbres diferentes, no es extraño que se haga difícil negociar dichos cambios familiares.
    A los cambios generacionales del todo normales entre padres/madres e hijos/as, se les tiene que añadir los cambios culturales mucho más drásticos que ocurren en el contexto de la inmigración. Como ya hemos mencionado con anterioridad, muchos de los jóvenes aprenden el inglés antes que sus padres, se socializan con Americanos de su edad en la escuela y se incorporan a la nueva sociedad de una forma más desenvuelta y a menudo llegan a desarrollar una identidad bi-cultural. Para los padres, esto supone por un lado la satisfacción de ver que sus hijos se defienden en su nuevo entorno, pero por otro, la preocupación de que ese nuevo entorno escapa de su control mucho más que si estuvieran en su país de origen.
    Muchos padres y madres se preocupan de la supuesta extrema asimilación de los hijos en la nueva cultura, o como se dice en términos coloquiales, la "americanización" de los hijos. Los padres se preocupan de que sus hijos pierdan parte de los valores tradicionales, de la lengua, y de las costumbres nacionales de origen. Esto puede crear tensiones en el ámbito familiar. Dicho conflicto se acentúa aún más cuando los familiares y amigos que quedaron atrás recuerdan a los padres que son ellos los responsables de enseñar a sus hijos de dónde vienen y que es su deber transmitir a los hijos la cultura y tradiciones nacionales.
    El cambio generacional/cultural es siempre una situación complicada para las familias de inmigrantes Latinos en los EEUU. Cada familia lo vive de forma diferente, y en muchas ocasiones no es lo mismo para todos los miembros de la familia. Por esa razón, la forma en la que los padres negocien con sus hijos el respeto y la continuación de algunas tradiciones de origen será muy individualizada. Es muy importante que los padres entiendan que sus hijos también se encuentran en un dilema cultural y que no pueden ni tienen porqué elegir entre la cultura de origen y la cultura americana. Poder sentirse cómodos en las dos culturas, hablar las dos lenguas, y conocer diferentes códigos sociales y de valores es una ventaja que a la larga aporta numerosos beneficios. Visto desde este enfoque es importante dar tiempo a los hijos a que se adapten y explicarles la gran oportunidad que tienen en sus manos de ser multiculturales. A la vez, se recomienda ser constante y consistentes con algunas normas en la familia: por ejemplo, si los padres deciden que el español (u otra lengua) es el vehículo de comunicación familiar es importante que los padres ofrezcan refuerzos positivos para mantener esa regla. Los castigos no son aconsejables ni tienen un efecto positivo. Así, si el hijo/a pregunta algo en inglés, o mezcla el español y el inglés, es mejor simplemente responder en español (o la lengua elegida) sin hacer caso de cómo el niño lo preguntó. Una estrategia aún mejor es la de traducir la pregunta o el comentario al español y luego responder, pero sin hacer sentir al niño/joven que se equivocó. Un ejemplo sería:

    • Hijo/a: ¿Mami, me das un poco de milk?
    • Madre/padre: ¿Quieres un poco de leche?
    • Hijo/a: Sí, un poco de leche.
    • Madre/padre: Si, claro, te doy leche.

    En el ejemplo se ve como la madre/padre no ha hecho ningún comentario negativo como: "no digas milk", o "en esta casa no se usa el inglés" etc. En cambio, la madre/padre ha repetido la palabra en español y ha invitado al niño a que la repitiera también. El niño, sin percibirlo como una corrección, ha escuchado la versión española de la palabra milk y la ha incorporado a la frase que hizo. Esta es una forma muy natural de que los hijos aprendan bien la lengua de sus abuelos y padres pero sin sentirse forzados.
    A veces también ocurre que algunos hijos traducen o corrigen a los padres en el acento, o en las palabras. Esta es una situación que algunos padres viven como una falta de respeto, o como una pérdida de poder en el seno familiar. Aunque sí es cierto que, depende como los hijos lo hagan y el tono de voz que usen, puede ser una forma de mala educación, los padres pueden aprender a sacar el lado positivo. En esos momentos es muy importante que los padres 1. Agradezcan a los hijos por la corrección, 2. Si notan que el hijo lo hizo de forma irónica o maleducada, hacerle notar que él es muy afortunado de poder hablar bien dos lenguas pero que siempre tiene que respetar a las personas que hablan con acento o que cometen algún fallo en el inglés.
    En cualquier caso, lo que es muy importante es que los padres establezcan una base sólida de comunicación con los hijos. Inmigrar es difícil para todos y los niños, incluso los nacidos en los EEUU necesitan un tiempo de adaptación. Es fundamental hablar de forma regular con los hijos e hijas y compartir con ellos las preocupaciones de los padres y sus motivaciones para establecer algunas normas en la familia. Al mismo tiempo, los padres tienen que aprender a escuchar a los hijos e hijas e intentar comprender sus vicisitudes y sus experiencias como latinos en un país extranjero. Aunque no siempre será posible llegar a un acuerdo con los hijos, al menos se establecerá una relación de confianza y apoyo mutuo en los momentos de cambio y transición a una cultura nueva.

    Problemas psicológicos frecuentes entre la población de inmigrantes
    En esta sección daremos un resumen de los problemas psicológicos más comunes entre la población de inmigrantes latinoamericanos en los EEUU. Por favor, tenga en cuenta que esta es una guía orientativa y que los síntomas que se explican pueden pertenecer a varios trastornos a la vez. Solamente un profesional puede hacer el diagnóstico de salud mental de una persona.

    Depresión Clínica
    La depresión es uno de los problemas más recurrentes en la población inmigrante. Muchas veces es ignorado por los que la padecen, aunque no por los que están alrededor que sí que observan un cambio de humor importante y una tristeza permanente. Muchas personas se han sentido en algún momento de sus vidas profundamente tristes, por ejemplo tras de la muerte de un ser querido. Inmigrar supone dejar atrás familiares, amigos y cultura, así que es normal que muchos inmigrantes se sientan tristes y melancólicos, que añoren a la familia y que se sientan perdidos o rechazados.
    Según la Asociación de Psiquiatría Americana (APA), estar triste y/o la pérdida de interés o capacidad de disfrutar por más de dos semanas pueden ser signos de depresión. La depresión clínica va más allá de una angustia momentánea y justificada: provoca en la gente pérdida de esperanza, apatía crónica y desinterés por la vida. Además de ser un problema personal, la depresión suele tener numerosos efectos negativos en la vida de pareja y de familia, en el trabajo y en la adaptación exitosa del inmigrante en la sociedad americana. Según la Alianza Nacional para la Salud de los Hispanos/as éstos son los síntomas más comunes de la depresión :
    • Persistente tristeza y pesimismo
    • Sentimientos de culpa, de desvalido o de desesperanza 􏰀
    • Pérdida de interés o de placer en las actividades normales, inclusive las relaciones sexuales 􏰀
    • Dificultad para concentrarse y dificultades con la memoria 􏰀
    • Empeoramiento de enfermedades crónicas que coexisten, como la diabetes
    • Cambios en los hábitos del dormir (insomnio o dormir demasiado)
    • Cambios en los hábitos del comer (subir o bajar de peso sin planearlo)
    • Cansancio y falta de energía
    • Ansiedad, agitación, e irritabilidad
    • Pensamientos de suicidio o muerte
    • El hablar lentamente; movimientos lentos
    • Dolor de cabeza, dolor de estómago y problemas digestivos

    Síndrome del inmigrante con estrés crónico (Síndrome de Ulises)
    Este trastorno también entra dentro del cuadro depresivo. El síndrome de Ulises se refiere a las muchas dificultades que el inmigrante lejos de su entorno familiar y cultural debe superar. El psiquiatra Fernando Mora Mínguez identifica algunas de las características y síntomas de este síndrome :
    • Estrés crónico: por más de 3 meses, en algunos casos incluso años.
    • Estrés múltiple:
    o de tipo familiar: aislamiento social y personal, separación forzosa de la familia, dejar hijos pequeños o padres enfermos.
    o relacionados con la posición social: problemas para obtener los papeles, explotación laboral, malas condiciones de vivienda, situación económica inestable.
    o relacionados con los peligros para la integridad física y la salud: haber padecido situaciones de riesgo para la supervivencia como cruzar la frontera, viviendas compartidas con mucha gente o gente con la que no se desea vivir, malas condiciones higiénicas.
    • Estrés por la sensación de no ver una salida a su situación.
    • Estrés acentuado: se parece en algunos aspectos al del trastorno de estrés postraumático. Hay vivencias muy dolorosas en relación con situaciones difíciles que han vivido.
    • Estrés que se acompaña de una muy deficitaria red de apoyo social.
    Los síntomas del Síndrome de Ulises pueden ser agrupados por area:
     Área depresiva: tristeza y tendencia al llanto. Sin embargo, sigue habiendo interés por hacer cosas y raramente hay sentimientos de culpa.
     Área ansiosa: ansiedad, pensamientos recurrentes e intrusitos, irritabilidad e insomnio.
     Cuerpo: cefaleas, fatiga y molestias en huesos o articulaciones.
     Área cognitiva: sensación de desorganización, no sentirse realizado, confusión sobre el tiempo y el espacio (por ej., no darse cuenta de donde uno está o si es un día feriado o festivo), y déficit de atención y memoria (por ej., no conseguir focalizarse y/o acabar tareas, aunque sean sencillas); estar distraído; no acordarse de las cosas básicas e importantes, a nivel tal que la vida diaria se encuentra afectada (por ej., no acordarse de una cita importante o olvidarse de recoger los niños a la escuela).

    Drogas y alcohol
    Es común que el uso de drogas u alcohol sea relacionado a depresión, aislamiento social, estrés, ansiedad, falta de control familiar, aburrimiento, o mala adaptación social. Aunque el consumo de drogas pertenece más al grupo de jóvenes y adolescentes, el alcohol, que es un tipo de droga más aceptada socialmente, afecta a todas las edades. El consumo excesivo de alcohol, aunque normal en algunas culturas y en algunos sectores de la población crea dependencia y fuertes problemas sociales, y se ha convertido en los EEUU en la tercera causa de muerte prematura. Aunque las personas que tienen problemas de alcohol y drogas suelen ser en la gran mayoría hombres, las mujeres también se encuentran afectadas, bien directamente (cuando la persona que toma es una mujer) o indirectamente, por ejemplo en casos de violencia doméstica o de falta de cuidado familiar (por ej., el cuidar de los niños o el ir a trabajar) por parte del hombre.
    Melvin Delgado, profesor de trabajo social en la universidad de Boston, afirma que los Latinos en los EEUU están aumentando el consumo de alcohol de forma gradual . Además, los latinos con problemas de alcohol y drogas a menudo no admiten el uso excesivo de dichas substancias. Esto agrava la situación, ye que si no reconocen que tienen un problema les puede costar más buscar ayuda profesional.

    Violencia doméstica
    La violencia doméstica está muy relacionada a los temas de la depresión y del uso de alcohol y drogas en la comunidad Latina. Julieta Barcaglioni, Consejera del refugio para mujeres Greenville define la violencia doméstica como "un cuadro repetitivo de abuso físico, psicológico, sexual, amenazas, intimidación, aislamiento o control económico que una persona usa para ejercer poder y control sobre otra en el contexto de una relación íntima." Existe abuso doméstico cuando un miembro de la familia (o persona cercana al ámbito familiar y que cohabita con la víctima) ejerce uno o más de los comportamientos abajo indicados hacia otro miembro de la familia:
    • Abuso verbal: insultos, burlas, gritos, críticas constantes hacia la apariencia física (cuerpo, forma de vestir etc..)
    • Amenazas verbales o físicas: gestos y palabras de indican una posible agresión hacia la persona o alguien muy cercano a ella (como los hijos o algún familiar en situación de desventaja)
    • Abuso físico: pegar, empujar, abofetear, dar patadas, quemar, ahogar/asfixiar, apuñalar, disparar, tirar objetos, etc.
    • Abuso sexual: forzar una persona a mantener relaciones sexuales de cualquier tipo contra su voluntad (sexo anal, felaciones, tocamientos, masturbación son también actos sexuales)
    • Romper cosas en casa: cuando el agresor se enfuria y rompe muebles, ropa, y otros objetos personales como fotografías, libros, recuerdos de la infancia, objetos con valor sentimental, etc.
    • Control económico: el agresor no deja que la persona tenga acceso a dinero en efectivo o a las cuentas bancarias. O no le deja usar el coche o tener las llaves de casa, y controla cada centavo que se gasta en casa decidiendo si se puede gastar más o no.
    • Aislamiento: El agresor no deja que la persona tenga contactos con su familia o amigos, controla las llamadas telefónicas, lee las cartas personales, y los mensajes de Internet.
    En el informe que El Centro de Control de Enfermedades (Center for Desease Control) publicó en el 2008 , una de cada 4 mujeres sufre o ha sufrido algún tipo de abuso por parte de su pareja. Pero tenemos que recordar que la violencia doméstica no sólo afecta a mujeres, sino que también afecta a hombres y, en modo particular, a niños y niñas.
    Aunque la violencia doméstica es tan prevalente en la comunidad latina como lo puede ser en otra comunidad, la violencia doméstica puede aumentar tras la inmigración , sobretodo en relación al estrés de la aculturación. También hay datos que confirman que los latinos/as víctimas de abuso doméstico son más reticentes y encuentran más problemas a la hora de buscar ayuda en muchos casos debido a
    • Falta de recursos materiales
    • Falta de conocimiento de sus derechos
    • Barreras lingüísticas
    • Aislamiento social
    • Miedo a la deportación o a la pérdida del permiso de trabajo
    • Miedo a perder el derecho sobre los hijos/as

    Qué hacer?
    1. Reconocer que hay un problema (Trabajando contra del estigma)
    2. Buscar ayuda profesional
    3. Buscar el apoyo de amigos y familiares de confianza
    4. En casos de peligro para la salud y/o la vida de uno mismo o de otras personas, contacte al servicio de emergencias (911), un teléfono de crisis en su área, o acuda a un centro hospitalario (ER: Emergency Room) cercano.
    En Pittsburgh, PA, llame a Re-Solve: 1-888-796-8226 (puede solicitar un operador de habla hispana).

    Números de ayuda (nacionales para los USA):
    • En caso de suicidio o riesgo de suicidio:
    o 1-800-SUICIDE (1-800-784-2433) (puede solicitar un operador de habla hispana)
    o 1-800-273-TALK (1-800-273-8255)
    • Para problemas familiares o que involucren a menores:
    o Covenant House: 1-800-999-9999
    o Child Abuse: 1-800-25ABUSE (1-800-252-2873)
    • Ayuda para problemas de alcohol y droga: 1-800-821-4357
    • Violencia doméstica (también dan informaciones sobre casa de acogida para mujeres y apoyo psicológico):
    o 1-800-799-SAFE (1-800-799-7233)
    o 1800-787-3224 (para personas con problemas de oido)